Por años, la medicina alternativa, y en especial la herbolaria, ha servido para aliviar los males de los mexicanos.
Hoy en día es muy común ver cómo las diferentes modalidades de la medicina alternativa y complementaria se alían con la medicina alopática para brindar un mejor tratamiento al paciente.

Por eso, puede resultar una tarea casi imposible para los médicos combatir o erradicar estas prácticas que han sido utilizadas por diversas culturas durante miles de años.
Porque no sólo el manejo de hierbas, flores y hongos para el control de los padecimientos representa en su totalidad a la medicina alternativa, ya que en su basto campo también están incluidas otras disciplinas como acupuntura, yoga, reflexología, hipnosis y musicoterapia.
A decir de Mark Lee, especialista en medicina alternativa, los médicos deben divorciarse del concepto que advierte que esta opción terapéutica se trata únicamente de rituales paganos, aceites raros y curas milagrosas.
Pues según diversos estudios, informó el especialista estadounidense, algunas de estas prácticas han contribuido a mejorar el estado de los pacientes, puesto que ayudan a mitigar el dolor y a controlar la ansiedad.
Incluso, añadió el jefe de educación del área de medicina interna de la Clínica Mayo en Estados Unidos, algunos conceptos de la medicina alternativa se enseñan en las escuelas de medicina, se utilizan en ciertos hospitales y las reembolsan algunas compañías aseguradoras de ese país.

Comentó que una encuesta realizada en 2002 a 32 mil personas en la Unión Americana reveló que 75 por ciento ha recurrido a alguna de estas disciplinas complementarias, incluida la oración,
para tratar dolores de espalda, cabeza, artritis o insomnio.
“Es más, en nuestro hospital 62 por ciento de los pacientes utilizan terapias alternativas, situación que demuestra que esto es algo que no se puede combatir, por eso es mejor analizarlas para comprobar que sean seguras antes de integrarlas al tratamiento convencional”, señaló.
Esta es la razón por la que la Clínica Mayo decidió publicar el “Libro de Medicina Alternativa”, guía fácil y accesible dirigida a los pacientes para que sepan qué funciona y qué no en este campo, para que conozcan qué modalidades son seguras y cuáles no.
Porque es un gran mito que todos los productos naturales son seguros, advirtió, y ahí está el ejemplo de la hierba de San Juan, utilizada para tratar la depresión, que en grandes cantidades afecta el hígado, o el ajo, que disminuye el colesterol, pero en exceso adelgaza la sangre.
En cambio, el yoga, la acupuntura y los masajes, entre otras prácticas, han demostrado, luego de varios estudios, ser excelentes aliados en el tratamiento de los pacientes.
El yoga, por ejemplo, ayuda a disminuir el estrés, y en pacientes con linfoma, a quienes se les impartieron algunas clases en la Clínica Mayo, les ha ayudado a mejorar la calidad de sueño.

La acupuntura, disciplina que permite recanalizar la energía para recuperar el equilibrio del cuerpo, ha permitido a pacientes sometidos a diálisis y a personas con fibromialgia reducir la ansiedad y la fatiga.
Los masajes, dijo, reducen el cansancio, las náuseas y el estrés en personas con cáncer y en individuos que fueron sometidos a cirugías; incluso esta terapia contribuyó a reducir el uso de analgésicos porque mitigó el dolor de los pacientes.
Y la musicoterapia reduce la ansiedad y la fatiga; en tanto que la oración, que ocupa un lugar importante en la curación, explicó el médico, da una sensación de mejor calidad de vida, porque disminuye el estrés y mejora el estado de ánimo.